Menos, pero mejor

Menos, pero mejor

Si pudieras hacer una sola cosa con/en tu vida
en este momento, ¿qué harías?

¿A qué le dirías, “No, paso, esto no es para mí, esto tampoco, tampoco esto?”

Dieter Rams, el genial diseñador cuyo concepto de simplicidad influyó en todo, desde los electrodomésticos a la arquitectura pasando por Apple y Steve Jobs, sugiere que nos concentremos en lo esencial, porque el resto sobra.

Piénsalo así. ¿Qué te sobra?

Usamos el mismo esfuerzo para vivir la miserable experiencia de progresar un milímetro en un millón de direcciones que para hacer las cosas que implican un gran progreso en lo que más nos importa, escribe Greg McKeown en su libro sobre el esencialismo.

El problema es que la vida está diseñada para que todo conspire en contra del descarte: ¿Compro esto, eso o aquello? ¿Vamos acá o acullá? ¿¿Hago esto, eso o todo??

Hay que retomar el control de nuestra vida u otros elegirán por nosotros.

Empieza por descartar intencionalmente lo que no es esencial para vos. Crea espacio en tu vida, físico y mental. No elijas por reacción, elige por elección.

Y ante cada opción, reflexiona sobre las palabras de McKeown: “Un no-esencialista piensa que todo es esencial, y un esencialista que casi todo es no-esencial”.

 

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